sábado 19 de diciembre de 2009

DE LOS VAGONES REPARADOS EN TALLERES BAHIA BLANCA (CON CHIN CHIN Y TODO)


Los diferentes tipos de vagones que se hicieron, modificaron y repararon en Talleres Bahía Blanca Noroeste fue el tema que nos convocó a Mario De Simón, a Roberto Peñacorada y a mí.

Hablamos de muchos de ellos: desde los graneros con compuerta, a los tolva de descarga lateral y también, los tolva con descarga central; desde los fruteros ventilados a los fruteros frigoríficos; de las chatas de balasto al vagón todo-puertas para cargas paletizadas encargado por una de las empresas del polo petroquímico.

Hablamos de los cambios que se produjeron en el taller: cómo Calderería pasó a ser Metálica, cómo Plantel de Estopa se fue desactivando con la incorporación de los bogues integrales, cómo se reorganizó el trabajo en Tornería con la incorporación de los tornos polacos para el enllantado de ruedas; y cuáles fueron algunos de trabajos que se hicieron en cada sección: compuertas, correderas, perfiles para barandas, instalación de sistema de freno, entre otros.




 
Como un rompecabezas: el typesketch de vagones con notas de Mister Ingledew de 1953, los catálogos de vagones actualizados hasta 1989, manuales de reparación de bogues integrales, copias de contratos, instrucciones de reparación, fotografías,el manual de costos de producción del taller, todo esto se cruza con las experiencias y testimonios de De Simón y Peñacorada y con las de muchos de los ferroviarios entrevistados en estos ultimos tiempos.

Y con todo lo necesario para que las energías no falten, y el trabajo siga  (ay ay ay, ¡¡¡no puedoevitar el jueguito de palabras!!!!!) andando sobre rieles.

Chin chin.

viernes 18 de diciembre de 2009

MONTES DE OCA Y SU HIJO ARMAN EL COMPRESOR DE UNA ALSTHOM EN EL MUSEO TALLER


martes 15 de diciembre de 2009

Adrián Rocha


El castillo de la usina Gral San Martín fue construido en 1930 por una empresa italiana, y por cientos de albañiles, muchos de ellos italianos y españoles.

Pero ¿cuándo , y quién termina un edificio como este?

Adrián Rocha, por ejemplo, que llegó a Bahía desde Cohabamba, Bolivia, en 1966, y trabajó durante algunos años, entre 1969 y 1973 trabajó como albañil y yesero en el castillo.

Hoy, cuando Margarita detuvo la silla de ruedas en el parque para decirme lo que él apenas podía: "El trabajó acá, de yesero, hace años, hizo muchos arreglos", Adrián llorando, recibió un aplauso de todos los que lo acompañaban en la visita y mío.

miércoles 2 de diciembre de 2009

UN ASADO DE FIN DE AÑO EN EL TALLER DE GALPON WHITE - 1988

Foto: Néstor Pulles

¿Cómo se habitaba un espacio de trabajo como el de este taller como este, construido a principios de siglo por la empresa Ferrocarril Sud?

En el taller que está junto al galpón grande, en Galpón de Locomotoras de Ingeniero White, mecánicos, electricistas, movedores, hicieron su asado de fin de año en diciembre de 1988 bajo las cabriadas, frente a los ventanales de medio punto, y entre columnas para las transmisiones, chimeneas para fraguas y salamandras. Ellos son Espósito, Alvarez, Genovali, Colace, Gómez, Topa, el Ing. Munke, Pulles, Misevich, Eulech, Leyes, Di Falco y otros cuyos nombres ahora no podemos precisar.

viernes 27 de noviembre de 2009

LOS TALLERES INVISIBLES



video

Talleres Bahía Blanca Noroeste, como muchos de los talleres construidos a fines de siglo XIX por empresas británicas, está rodeado de un extenso paredón, que se interrumpe solo en el sector de la antigua Estación Noroeste y en el área de playa de maniobras. El portón de ingreso, los galpones, la inmensa playa todo eso estuvo oculto, siempre, a la vista de quienes no trabajaban ahí.


¿Es sólo eso lo que los ha vuelto invisibles? Los talleres no aparecen mencionados en ninguna de las publicaciones-homenaje de principio de siglo en las que se habla de la ciudad, ni figuran en las diferentes guías comerciales ni tampoco en publicaciones más recientes dedicadas a la arquitectura, la industria y el patrimonio urbano local, opacados absolutamente por los siempre celebrados edificios del Mercado Victoria, los galpones vitivinícolas y el conjunto de chalets-estilo inglés de Colón y Brickman.


Desde el punto de vista edilicio los inmensos galpones de los talleres son parte –claramente- del mismo complejo. Tanto en unos como en otros trabajaron cientos de obreros. Entonces, ¿qué tuvieron los galpones del Mercado Victoria o los galpones de vino que no tuvieran los galpones de los talleres ferroviarios? Pues nada menos que esto: toneladas de lana, miles y miles de cueros, cientos y cientos de bordalesas de vino, la riqueza tangible, visible, ponderable, a punto de convertirse en pesos y pesos y pesos, en libras y libras y libras. Para que la circulación de toda esa mercadería, y de todo el cereal que llegaba desde los campos de la zona hacia los puertos de Ing. White y Galván parezca –como repiten una y otra vez los diarios de principios de siglo- un “milagro”, “obra de las hadas”*, en los talleres cientos de ferroviarios trabajaron incesantemente, a lo largo de casi cien años, en la reparación y mantenimiento de locomotoras y vagones, ocultos tras los paredones y los eucaliptos, invisibles como suelen ser las hadas o los artífices de los milagros.


* "El sordo ronquido de las sierras al morder el acero, los ejes relucientes, los tornos y las poleas que giran al parecer movidas por un hada invisible al resplandor de las hornallas y de las fraguas da una idea sugestiva de las secretas maravillas, de los prodigios de la mecánica y de los inmensos esfuerzos concurrentes que labran el progreso lento pero seguro de una población predestinada a ser una gran ciudad". LNP, 17-9-1905.

miércoles 18 de noviembre de 2009

ACERCA DE UN BUQUE FACTORIA EN EL MUSEO TALLER

 

Un buque factoría.

Una cinta sin fin en la bodega-frigorífico encendida las 24 horas.

Sierras y cuchillos.

12 horas de trabajo por seis de sueño.

Mareas de dos meses.

Marcelo Bustos, marinero-cortador de pescado, vecino del Bulevar, 22 años, protagonista de la obra de teatro documental "Con tormenta se duerme mejor", que se estrena este sábado 21 de noviembre a las 20.30 hs en Ferrowhite.

Un texto y un video (imperdible) de Nicolás Testoni sobre todo esto en ARCHIVO WHITE



viernes 6 de noviembre de 2009

¿DE QUIÉN ES ESTE RELOJ?


Mucha gente, cuando viene al museo, se maravilla al ver el espléndido reloj que está en la sala de muestra, y recuerda con nostalgia la puntualidad de los trenes de otros tiempos, y la belleza y precisión de los relojes (ingleses o franceses) que desde las estaciones de principio de siglo regulaban los ritmos de la vida misma de la ciudad y sus habitantes.

Sin embargo no fue ese el reloj que emocionó a Claudio Fabbi. Claudio fue tornero en TBB entre 1986 y 1992 y ahora tiene con su hermano una empresa de colectivos. Cuando vino el otro día trayendo un grupo de chicos de una escuela, recorrió el depósito y allí encontró el reloj que él veía todos los días, colgado de una pared, a casi cien metros de distancia, desde su torno.

Le das cuerda y anda perfectamente durante siete días, nos dijo, y abrió por detrás una puertita trampa, donde estaba la manecilla, todavía guardada.




Una y otra vez volvemos sobre este tema  Es que desde que empezaron a funcionar los talleres, especialmente las secciones fábrica, funcionaban en base al sistema de "contrata", o sea: en tantas horas, tantas piezas, por tanto dinero. Cada operación tenía su tiempo calculado, y el conjunto del proceso era seguido desde las oficinas centrales con un pizarrón en el que estaban indicados día a día con taponcitos de colores los pasos ya cumplidos, los que se estaban en ejecución y los que restaban aún.

Este sistema, puesto en práctica por las empresas británicas a principios de siglo, siguió implementándose, con modificaciones, cuando los ferrocarriles fueron del estado:
"La relación de las horas netas trabajadas y las horas disponibles de mano de obra determinan la eficiencia técnica del taller. Si relacionamos los importes de horas netas trabajadas y los importes de horas pagadas, obtendremos la eficiencia económica de la mano de obra. La productividad se mide con la relación de las horas netas trabajadas y las horas totales posibles de trabajar", decía Ferrocarriles Argentinos en 1970; el tiempo medido en horas-hombre es la variable fundamental para calcular los costos de los talleres,  en el Boletín de costos de Ferrocarriles Argentinos del año 1987.


¿De quién era este reloj?
¿El tiempo de quiénes marcaba?
¿Con qué tretas se le robaban minutos para el descanso, el mate, o los perritos?

¿Quién se lo quería llevar ese fatídico día (30-4-1992) en que 600 obreros de TBB y Maldonado recibieron sus telegramas de despido?
¿Cómo llegó al museo?

¿Quiénes manifestaron su conmoción al volver a verlo, después de estos años?


¿Qué sentido tiene que nosotros, en el museo, hoy, saquemos una foto como esta?

sábado 31 de octubre de 2009

MARIO CHIARASTELLA: CARACOLES CON TUCO



Casi de casualidad, pasé ayer por lo de Mario Chiarastella. Lo encontré ahí en la puerta de su casa, con su bastón, me presenté y nos pusimos a conversar.

Que era mayor, ya sabía; incluso, mientras lo escuchaba hablar,  trataba de hacer mis cálculos; hasta que en una vuelta de la conversación me dice: en White nací, soy clase 1913.

Que trabajó en TBB, también sabía, pero hasta ahora no había conversado con nadie que hubiera ingresado ¡¡¡en 1939!!!, con la prueba que les tomaban a los carpinteros de vagones, el "machete escondido". Ahí estuvo, hasta 1972, en la sección 80, vagones, como jefe de playa y capataz general.

Hablar de los talleres, era lo que yo quería. Él me contó, sí, un montón de cosas y respondió con entusiasmo y mucho detalle a todo lo que yo le pregunté.

Pero lo que él quiso contar, lo que le iluminó los ojos hasta la emoción, fue el modo en que su señora Nélida y él preparaban los caracoles con tuco: iban hasta el parque frente a la estación Noroeste donde había rúcula (porque eso les daba mejor gustito que a los del patio de casa), y de ahí traían una buena bolsa de caracoles, los ponían en una caja cubierta con una malla metálica, y los purgaban dándoles de comer (a los caracoles) harina de maiz. A los diez días, la señora preparaba un tuco riquísimo, hervía los caracoles en una olla aparte, y cuando estaban cocidos, mezclaban todo y listo para comerlos.

También preparaba hasta diez damajuanas de aceitunas en salmuera por año, cosechadas de los olivos que plantó frente a su casa.

miércoles 28 de octubre de 2009

EL PASADO COMO CONSTRUCCIÓN


El 1 de octubre de 1932 comenzaba a funcionar en el puerto la usina General San Martín, o como la mayoría de los bahienses la conoce, “el Castillo”. Para celebrarlo, Ferrowhite presenta el próximo sábado, a las 18 hs., una réplica (escala 1/100) de este monumental edificio, construida por nuestro amigo y habitual colaborador Héctor Guerreiro.

Desde hace algún tiempo, Ferrowhite exhibe, junto a llaves, martillos y tenazas, artefactos que no provienen del pasado ferroportuario, sino que han sido producidos por los propios trabajadores para contar ese pasado. Esta maqueta continúa esa serie, bajo la idea de que en un museo taller el relato de la historia se convierte también en un acto constructivo. Lejos de representar una tarea ociosa u ornamental, el armado de un castillo en miniatura apunta a tratar de entender cómo funcionaba la usina, al tiempo que nos invita a pensar en su recuperación y futuro uso.

Y decimos “réplica” solo por costumbre. A pesar del cuidado puesto en tantos detalles, esta maqueta no es una reproducción exacta de la realidad. El castillo de Héctor, a diferencia del original, se encuentra sano y estaría en condiciones de ser utilizado, si los que transitamos este puerto midiéramos nuestra estatura en milímetros. (¿Pero no nos ven así de chiquitos quienes proyectan hoy los destinos del lugar?). Antes que una muestra de lo que ese edificio fue alguna vez, la maqueta de la usina representa un llamado a la acción: nos recuerda, a 77 años de su inauguración, qué castillo queremos.
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lunes 26 de octubre de 2009

PULLES


Néstor Pulles se presentó como un ex ferroviario curioso que venía a conocer el museo y sacar algunas fotos. Al final, nosotros terminamos prguntándole a él  -que trabajó en Talleres Maldonado hasta 1960 y en el galpón de White, en Superintendencia hasta 1992-  un montón de cosas sobre las locomotoras diesel-electricas, sobre los locales que corrieron hasta fines de los  80, y sobre  ferroviarios que no podíamos terminar de identificar en algunas fotos.

Se fue en el 92, cuando empezaron los retiros voluntarios.

Cuando llegaron los privados, y vi que a los más capaces los dejaban ir -me dijo- me di cuenta de que eso así no estaba bien.

Nos prometió fotos de locomotoras: esperemos que elija en particular las que con más frecuencia andaban dando vueltas por estas vías  .

sábado 24 de octubre de 2009

SECCION 73: TORNERIA


La tornería era la sección neurálgica, dijo Claudio Fabbi (tornero en TBB entre 1986 y 1992), por acá pasaba todo lo que se hacía en el taller.


Y entramos directamente en lo que queda del galpón de la sección 73, tornería:



Nos mostró dónde estaba la fresa, la lesadora, cada uno de los tornos, el torno polaco, los tornos revólver, un torno muy antiguo que ya no se usaba más de la época de los ingleses, y la "cueva", en uno de los ángulos del galpón, donde se juntaban en los ratos de descanso a tomar mate y a charlar, como si hubiéramos estado recorriendo su casa:




Nos explicó, como si todavía esas fueran sus tareas habituales, cómo se enllantaban las ruedas de vagones, cómo se agujereaba el disco, cómo se torneaba el perfil de cada rueda, cómo hacían los stays, qué materiales y qué herramientas eran necesarias, qué sandwich había que darle al herramentista para que te diera lo que necesitabas, qué bromas le hacían al que prendía primero la salamandra. Nos describía cada máquina no solamente con palabras sino mostrando su envergadura y volumen con sus propios brazos, su funcionamiento o desplazamiento, con el movimiento mismo de su cuerpo.
Después recorrimos el taller: pasamos por el comedor, por el galpón de montaje y la herrería. Nos contó, además, un montón de anécdotas.


Muchas cosas pensábamos Nicolás y yo mientras caminábamos con él por entre los escombros:


¿Quién destruye así sus cosas, ni siquiera cuando ya no le sirven?

De todos modos: ¿quién dijo que este taller no servía?


La violencia ejercida en cada uno de esos muros, de esos tejados, de esas maquinarias, no hace más que hacer evidente la violencia que se ejerció sobre todos los que trabajaban ahí, que tenían su oficio, su saber, su experiencia, sus esperanzas, y también sus amigos, sus compañeros; y también la violencia con que se destruyó lo que nos pertenecía a todos, no solamente las construcciones, las maquinarias o los materiales sino el trabajo mismo que ahí se hacía, vital para el funcionamiento del ferrocarril (servicios de pasajeros, cargas de todo tipo hacia el puerto de Ing. White, hacia otras zonas de nuestro país) y de la economía regional.


Cuando uno recorre, o habla sobre el taller con personas de más edad, ferroviarios de toda la vida, el dolor por la destrucción nace de la pena de ver en ruinas esos espacios en los que transcurrieron treinta, cuarenta años de sus vidas.

Los que, como Claudio tenían 29 años cuando se cerró el taller, pasaron unos pocos años ahí; ahora trabajan en otras cosas (casi nunca ligadas al oficio), pero tal vez, hoy todavía, a los 46, estarían ahí, trabajando.



miércoles 21 de octubre de 2009

TREN PARA TODOS


Esta mañana estuvo el maquinista Roberto Ricco, que trabaja en Ferrosur, y nos dejó esta invitación.


domingo 11 de octubre de 2009

TERMINUS AD QUEM: EL TORNO POLACO


Instalación del torno polaco en la seccion tornería, TBBNO, 1989
(Foto: Archivo DS) La referencia de la foto acá:






Año 1989
Después de varios años de demora en la aduana del puerto de Buenos Aires, llega a Talleres Bahía Blanca el torno polaco. Ya el edificio de la sección tornería ha sido convenientemente acondicionado: durante tres meses, a pala y carretilla se cavó un pozo de 2,50 m de profundidad, se quitaron varias máquinas en desuso,se abrió en uno de los laterales un nuevo portón para que puedan ingresar esas 22 toneladas de maquinaria.
La operación para instalar el torno no resulta sencilla (150 durmientes de quebracho como bancada, 4 gatos Joyce, un sistema de rodillos para desplazar el torno hasta el lugar exacto), pero cuando calza y queda definitivente fijado en su sitio, se instalan los programas en la computadora de control, se enciende, se prueba y empieza a funcionar uno de los aparatos más sofisticados de los talleres: 22 pares montados de ruedas pueden ser torneados en un turno, se pueden seleccionar y programar tantos perfiles diferentes como tipos de rueda - B1, vagón de carga, de pasajero, de locomotora diesel-.

Año 1990
La cantidad de ejes para tornear que llega al taller es cada vez menor. Empiezan los retiros voluntarios y las jubilaciones anticipadas. El torno pasa varios meses inactivo, cubierto con su protector especial hasta que se junta un número de ejes tal que justifique encenderlo y hacerlo funcionar.

Año 1992
Talleres Bahia Blanca Noroeste pasa a manos de Ferrosur. Se supone que el torno polaco es desmontado y llevado a Olavarría. Los otros tornos de la sección 73 so n cortados a soplete y vendidos como chatarra. En pocos meses el taller queda literalmente desmantelado.

Año 2008
Llega al museo esta foto pero a la persona que la trae le resulta dificil precisar la fecha en que fue tomada (¿mediados de los 80, tal vez?). El editor del libro El tiempo y los relojes (Vacasagrada, Bahía Blanca, 2008) incluye esta imagen como apertura del capítulo "El tiempo en los talleres ferroviarios", referido al control del tiempo de trabajo en la estructura fabril en pleno funcionamiento.

9 de octubre de 2009
Claudio Fabbi, 45 años, tornero de la seccion 73 entre el 30 de abril de 1986 y el 30 de abril de 1992, se reconoce en la foto (el tercero desde la derecha), le pone fecha exacta y cuenta con minucioso detalle cómo funcionaba y cómo se manejaba este torno, desde su instalación hasta que fue desmontado.


Hoy el significado de esa foto cambia: no es solo una imagen cotidiana de trabajo, sino la imagen (paradójicamente) emblemática del momento preciso en que el final empezaba a precipitarse.

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 He aquí la base del torno, fotografiada el 22 de octubre, casi desde el mismo ángulo. Obsérvese la fosa, el pozo central donde se acumulaba la viruta, la vía lateral hacia la derecha por la que salían los pares montados ya torneados, el lugar desde donde filma Nicolás Testoni (que es casi el mismo en el que aparece el ingeniero Di Matteo), y el sitio en el que posa Claudio Fabbi, veinte años después.

sábado 10 de octubre de 2009

METODOS


Foto tomada en el paredón sur de los Talleres Bahía Blanca Noroeste frente a la calle Blandenguez. La imagen representa el deseo de los vecinos de que la calle sea abierta, atravesando el paredón, lo que queda del galpón de montaje.


El proyecto, ahora, es escribir sobre los Talleres Bahía Blanca Noroeste.

Uno empieza preguntándose ¿cómo se destruyó todo esto en tan pocos años? ¿por qué? ¿Dónde están las maquinarias, herramientas, repuestos, ladrillos, tejas? ¿Dónde están quienes trabajaron acá? ¿por qué no hubo resistencias, intentos de reapertura o reactivación, formación de cooperativas?

Estamos retomando ahora una larga serie de entrevistas hechas desde hace cuatro años, y entrevistando a muchas otras personas que en distintos momentos trabajaron en TBB y entonces uno se cuestiona:

¿Cómo hacer para no quedar atrapado/a en la versión de un pasado recortado por la distancia, idealizado por la propia nostalgia de la juventud de quienes hablan, mistificado por el contraste con un historia reciente que a duras penas pueden decir? ¿Cuánta resistencia interna hay que oponer a los relatos minuciosamente apocalípticos para seguir pensando que sí vale la pena tratar de entender y decir qué fue lo que pasó?

¿Cómo contrarrestar las explicaciones exaltadas, moralizantes y asbolutas (tipo "los argentinos somos así, no podemos tener nada", "los políticos son todos unos hijos de puta"), los desplazamientos tranquilizadores (por ejemplo, espantarse por los edificios mismos en ruinas ), o los juegos de victimización/demonización de quienes tuvieron que ver en esto?

¿Cómo contrarrestar lo más fuerte, lo más pregnante, lo más cómodo para todos, con respecto a este tema, cómo contrarrestar la tendencia al borramiento y al olvido?

viernes 9 de octubre de 2009

EL PORTON DEL INGENIERO PERSICHINI SOBRE CALLE JUAN MOLINA




martes 29 de septiembre de 2009

COMEDOR DE LA SECCION MONTAJE TALLERES BAHIA BLANCA NOROESTE



Una cocina económica para los churrascos.
Un círculo cerrado para comprar televisores color.
Un círculo cerrado para comprar mercadería al por mayor.
Rifas durante un año para comprar una heladera cuatro puertas, las cacerolas, los cubiertos para sesenta.
Las estanterías para armar la despensa.
Los pelapapas.
La máquina para hacer puré fabricada en el taller.
Las Medias reses o vacas enteras.
La mortadela.

14 mesas de a 4.
Los sesenta o setenta "socios", compañeros del taller que comen ahí.
El dinero recaudado mensualmente que tiene que alcanzar para hacer todas las compras.

Las arandelas con el apellido de cada uno para las botellas de vino o gasesosa que se guardaban de un día para otro en la heladera.
Los turnos para lavar los platos y limpiar.
200 gallinas en el gallinero detrás del galpón (con aserrín del aserradero para que queden ahí los huevos).
Dos veces por semana milanesas.
La sopa con hueso, chiquisuela, zapallo, papas, zanahorias, batatas, con fideos o arroz.
Guiso.
Pastel de papa.
Marineras.
Tortilla al horno.
Los sábados, bife o asado a la parrilla con papa al horno.

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Los organizadores, administradores y cocineros del comedor de la sección montaje en Talleres Bahía Blanca Noroeste: Reginaldo Castro, Carlos Mérigo, y Antonio Galié.
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Juguadores de fútbol
Socios y dirigentes de sus respectivos clubes: Mérigo del Club Dublín, Galié,en el Club La Armonía y Castro en el, Club Porteño

Compañeros y amigos desde hace más de cincuenta años. 


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Esto es lo que queda de una de las paredes del comedor. Observen cómo está pintada.




lunes 28 de septiembre de 2009

EL PORTON DEL INGENIERO PERSICHINI


Foto: Analía Bernardi

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Fui a preguntarle por la puerta del taller Noroeste, al Ingeniero Alberto Persichini, y por ahí, a través de ese portón que él proyectó y que fue hecho con tubos de locomotora en la sección calderería a fines de la década del 50 entramos al taller, a la sección tornería, y a la promoción fundadora de la Universidad Obrera (después de 1955, la Universidad Tecnológica Nacional), y a la construcción de puentes grúas, y a la instalación de agujereadoras, fresadoras, tornos húngaros, checoslovacos y rusos en Talleres Bahía Blanca Noroeste, y a los talleres de Spurr, en 1965, proyectando y supervisando la instalación de todas las maquinarias (tornos, balanceadoras dinámicas, impregnadoras de bovinados, máquinas de agujerear, cuatro grúas puente de fabricación nacional) hasta 1974, en la oficina de Control y Método.


De los edificios quedan solo ruinas, pero la puerta hacia el taller, hacia todo lo que constituyó el taller, sigue abierta.


miércoles 23 de septiembre de 2009

COMO CIRCULA UN LIBRO DE HISTORIA

¿Para quién se escribe un libro de historia? ¿Quiénes lo leen? ¿Cómo lo reciben?

Antonio Martínez visita a sus amigos y les lleva una fotocopia del capítulo del libro de Juan Carlos Cena, Ferroviarios..., sobre la huelga de 1958 en Bahía Blanca e Ingeniero White.

sábado 12 de septiembre de 2009

PERSONAL TBBNO

Ahora que todos se preocupan por los (ya desmantelados) edificios de los Talleres Bahía Blanca Noroeste, nosotros nos preguntamos por el taller.

El taller no era solamente (ni mucho menos) los edificios de los galpones, la playa y las herramientas.

¿Qué eran, cómo funcionaban estos talleres?
¿Cómo funcionaba esa formidable "maquinaria" humana de 1200 personas?

Para hablar de estas cosas el viernes 11 estuvimos con quien fue durante 30 años jefe de la Oficina de Personal de TBB, Antonio Martinez y con Mario De Simón, en el museo, mirando (lo que sobrevive de) los libros de registro de aprendices, peones, oficiales, capataces, revisadores de vehículos, jefes y ordenanzas de los Talleres Bahia Blanca Noroeste (registros que van desde que estuvo a cargo el BAP (1904-1925), pasando por el Ferrocarril Sud (1925-1948) hasta que fue Ferrocarriles Argentinos (con varias denominaciones hasta 1992).

A ellos les pregunté:

¿Cómo se manejaba el equilibrio entre la letra de los reglamentos, y la realidad de cada una y del conjunto de esas 1200 personas?
¿Cómo se ingresaba? ¿Cómo y por qué causas algunos se (o los) iban?
¿Qué rol jugaban las comisiones de reclamo y el gremio en estas cuestiones? ¿Cuál era el grado de autonomía con respecto a la gerencia de la empresa ferroviaria para la toma de decisiones referidas a cuestiones de personal?
¿Qué pasó con los contratistas privados?
¿Por qué el plantel de personal se fue reduciendo cada vez más?

¿No será que el desmantelamiento de los edificios es consecuencia del desmantelamiento del taller como estructura humana y de trabajo?

domingo 30 de agosto de 2009

30 DE AGOSTO - DIA DEL FERROVIARIO


Un homenaje para todos los ferroviarios, los de antes y los de ahora.